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ACADEMIA NACIONAL DE GEOGRAFIA
El Artículo 1º del Decreto Ley Nº 4362 del año 1955 establece que “Las Academias Nacionales tienen por objeto congregar a las personas más conspicuas y representativas en el cultivo de las ciencias, las letras y las artes, con el fin de intensificar el estudio o el ejercicio de las mismas; promover el progreso de sus diferentes disciplinas; estimular la plenitud de las vocaciones intelectuales; difundir el fruto de sus trabajos y enaltecer, en el país y en el extranjero, el prestigio de la cultura nacional”.
La Academia Nacional de Geografía es una asociación civil, con su correspondiente personería jurídica, que se encuentra acogida al Decreto Ley antes mencionado, por aplicación del Decreto Nº 8679, fechado el 3 de octubre de 1963, ratificado por el Decreto Nº 279, del 22 de abril de 1980.
En toda su trayectoria ha honrado y valorado los principios y objetivos que le dieron origen desarrollando una importante actividad de la que dan testimonio sus publicaciones como así también su destacada participación con el conjunto de actividades en relación con el saber geográfico y que fueron requeridas en distintos momentos de la vida nacional, en particular sobre temas tan trascendentes como los relativos a nuestros límites internacionales.
Cabe destacar especialmente que han ocupado la presidencia de la institución:
Dr. Guillermo Furlong Cardiff S.J (1956-1968)
Ing. Lorenzo Dagnino Pastore (1969-1984)
Ing. Roberto José María Arredondo (1985-2002)
Prof. Efi Emilia Ossoinak de Sarrailh (2003-2006)
Desde el 13 de abril de 2007 cumple tan importantes funciones, el Prof. Antonio Cornejo.
SUS ORIGENES*
Desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, nunca habían faltado en la Argentina instituciones diversas que, con mayor o menor ciencia y fortuna, agruparan a los estudiosos y aficionados del saber geográfico pero nunca había existido una que por ser selectiva, esto es, por componerse exclusivamente de hombres especializados en algunas de las múltiples disciplinas de la Geografía, constituyera así una cátedra tan sabia como orientadora.
Bello era el ideal, pero su ejecución no era fácil. Hubo, sin embargo, quien, por sus tareas en el Instituto Geográfico Militar veía más de cerca la necesidad que había de una tal institución, se propuso realizarlo y al efecto conversó con varios estudiosos como Guillermo Schulz, Guillermo Furlong, Nicolás Besio Moreno, Raúl A. Molina, Roberto J. M. Arredondo, Pedro Segundo Casal y Félix Coluccio y, con fecha 6 de agosto de 1956, invitó a éstos y a algunos otros estudiosos a una reunión previa, y en ella el señor Ernesto Reguera Sierra expuso sus inquietudes e hizo la enunciación de lo que, en su concepto, debía ser la proyectada institución:
1º La constitución de la Academia Argentina de Geografía, tiene por finalidad reunir a distinguidos tratadistas de las especialidades que integran el saber geográfico.
2º Cada miembro debe ser autoridad en la materia que representa, lo que estará evidenciado por sus antecedentes intelectuales o científicos.
3º La Academia es, por su naturaleza, selectiva; no tiende a la cantidad, sino a la calidad.
4º Esta corporación se dedicará al cultivo intensivo de la Geografía, en todas sus manifestaciones, y será tribunal que contribuya a la dilucidación de los problemas de esta ciencia.
5º Esta asociación está al margen de las ideas políticas o religiosas.Aceptadas en un todo las proposiciones del señor Reguera Sierra, se decidió convocar a una reunión más amplia a fin de llevar a cabo la proyectada fundación, y así se hizo en la tarde del 5 de octubre de ese mismo año en el estudio del doctor Raúl A. Molina, Lavalle 1226, Capital Federal.
Se hallaban presentes los siguientes estudiosos:
Eduardo Acevedo Díaz, Roberto José María Arredondo, Nicolás Besio Moreno, Julián Cáceres Freyre, Pedro S. Casal, Félix Coluccio, Lorenzo Dagníno Pastore, Martiniano Leguizamón Pondal, Benigno Martínez Soler, Raúl A. Molina, Manuel J. Olascoaga, Ernesto Reguera Sierra, Enrique Schumacher, José Torre Revello, Milcíades A. Vignatí, Armando Vivante y Arturo J. Yríberry, S. J. (diecisiete en total,).
Estuvieron también presentes al acto el secretario de la intervención en la Dirección Nacional de Cultura, doctor Julio César Gancedo, y el intelectual chileno señor Gabriel Fagnilli Fuentes, miembro correspondiente, en su país, de nuestra Academia Nacional de la Historia.
Se leyeron dos cartas, una del doctor José Liebermann, en la que, como director del seminario “Francisco P. Moreno”', de la Sociedad Científica Argentina, invitaba a la naciente Academia Argentina de Geografía a participar en los actos que aquel organismo preparaba en homenaje a Ramón Lista. La otra del doctor Enrique Ruiz-Guiñazú, por la que aceptaba su designación como académico y notificaba el motivo de su ausencia, que era el encontrarse transitoriamente en Chile.
Seguidamente el doctor Raúl A. Molina expresó que la creación de la Academia Argentina de Geografía surgía de la necesidad de reunir a los cultores más distinguidos en las especialidades que constituyen la Geografía, para formar con ellos una corporación docta, que sirviera de tribunal en las cuestiones de esta ciencia, la cual era de las pocas que, en nuestro país, carecían de una Academia de esta especie. Era su creador v promotor el cartógrafo e historiador geográfico señor Ernesto Reguera Sierra, quien había contado, desde el primer instante, con el decidido apoyo del Padre Guillermo Furlong, S. J., que había aceptado, con entusiasmo la proposición que le hiciera de fundarla, y ambos habían repartido la primera invitación, al efecto, el 5 de agosto de 1956, entre algunos conspicuos tratadistas, relacionados con estas especulaciones.
Manifestó el doctor Molina que la idea no era nueva, pero no se había cristalizado antes, a causa de las trabas que por entonces se habían puesto a las obras de cultura y que, allí, en su casa, habían funcionado, durante algunos años, la Academia Nacional de la Historia, el Instituto Ruy Díaz de Guzmán y el Instituto de Genealogía. Dijo que esta corporación, que llenaba una necesidad cultural nacional, surgía merced al empeño de hombres como el Padre Furlong, el señor Reguera Sierra y el mayor Arredondo. Destacó que la Academia era selectiva y que, para su función integral, necesitaba de los cultores distinguidos de todas las especialidades de la Geografía. Señaló que la nomina actual no era exhaustiva, pues se incorporarían otros miembros; que si bien no se hace cuestión de credos políticos o religiosos, se tendría muy en cuenta la dignidad, el patriotismo y la idoneidad.
Acto continuo, y previa firma del acta de fundación, manifestó el doctor Molina que le complacía manifestar que la Geografía se hallaba, desde ya, dignamente representada en esta asociación, al verse prestigiada por figuras eminentes, como la del señor ingeniero don Nicolás Besio Moreno, al que podemos considerar figura patriarcal de los geógrafos argentinos, dado que desde hace medio siglo viene ilustrando los ámbitos universitarios con sus clases magistrales de Geografía Matemática; ha sido decano de la Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Astronómicas de La Plata y vicedirector del Museo de esta ciudad, consejero de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires; es académico de Ciencias Exactas: ha sido presidente de la Sociedad Científica Argentina. El señor contralmirante don Pedro Segundo Casal, pundonoroso marino, insigne tratadista de la Geografía Marítima, socio fundador de la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos; fue ministro de marina y, por dos veces, director de la Escuela Naval Militar. El Padre Guillermo Furlong, geógrafo e historiador de fuste, ha ganado un bien merecido renombre con sus estudios sobre nuestra pretérita cartografía. El doctor don Guillermo Schulz, propulsor esclarecido de la moderna Geodesia en nuestro país, que fuera jefe de la División Geodesia del Instituto Geográfico Militar, que es el centro de actividad geográfica más importante que poseemos; actualmente es director del Instituto de Geodesia y Topografía de la Universidad Nacional de Tucumán.
El Padre Arturo J. Yriberry, S. J., geofísico y astrónomo conspicuo del Observatorio de Física Cósmica de San Miguel. El señor ingeniero don Lorenzo Dagnino Pastore, conocidísimo y prestigioso profesor de Geografía, de meritísima labor en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario y en la Facultad de Ciencias Económicas. El señor mayor don Roberto José María Arredondo, brillante geógrafo militar, que actuara en Geodesia y Topografía en el Instituto Geográfico Militar; hoy es jefe de estudios del Colegio Militar de la Nación; pertenece al arma de ingenieros. El señor don Ernesto Reguera Sierra, geógrafo por vocación, avezado especialista de la Historia de la Geografía, bajo su égida se halla la División Biblioteca del Instituto Geográfico Militar, en la que se encuentran óptimas fuentes de información geográfica y la mapoteca más importante con que contamos. El doctor don Salvador Canals Frau, doctísimo de la Etnografía y de la Antropología, bases de la Geografía Humana: director del Museo Etnográfico de Buenos Aires. El señor profesor de Geografía don Félix Coluccio, estudioso incansable y certero de la terminología geográfica y del folklore: catedrático del Liceo Militar N° 1. El doctor don José Liebermann, notable naturalista. de proficua labor en el Ministerio de Agricultura; director del Seminario Francisco P. Moreno, de la Sociedad Científica Argentina. El doctor don Armando Braun Menéndez, conocedor, como pocos, de nuestro Austro. El señor don José Torre Revello, destacado investigador de nuestra geografía del período hispánico. El doctor don Enrique Ruiz-Guiñazú, el primero en demostrar, con sería documentación, en su libro Proas de España en el Mar Magallánico, que las Malvinas fueron descubiertas por los españoles, en 1520. El doctor don Milcíades Alejo Vignati, extraordinario antropólogo. El señor don Julián Pedrero, erudito de las antiguas exploraciones patagónicas y fueguinas. El señor don Julián Cáceres Freyre, virtuoso de la Arqueología y de la Antropología. El doctor don Roberto Levillier, distinguido conocedor de las relaciones internacionales. El señor don Enrique Schumacher, idóneo ilustre del periodismo geográfico. El señor don Armando Vivante, de relevante actuación antropológica. El señor coronel don Manuel J. Olascoaga, autoridad en Meteorología, director de la Escuela Superior Técnica del Ejército. El señor, don Benigno Martínez Soler, especializado en Cartografía Etnográfica, habiendo actuado durante años en el Museo Bernardino Rivadavia y en el Museo Etnográfico. El señor don Eduardo Acevedo Díaz, antiguo y celebrado profesor de Geografía, autor de acreditados libros de texto. El doctor don Martiniano Leguizamón Pondal, autor de notables análisis químicos de suelos y lagunas, y de una Toponimia de las Malvinas.
Después de esta exposición se realizó la votación para elegir a las autoridades de la institución, quedando compuesta la comisión directiva en la siguiente forma:
Presidente, el Padre Guillermo Furlong, S. J.; vicepresidente primero, contralmirante Pedro S. Casal; vicepresidente segundo, doctor Raúl A. Molina; secretario general, señor Ernesto Reguera Sierra; prosecretario, mayor Roberto J. M. Arredondo; secretario de actas, señor Félix Coluccio; tesorero, profesor Eduardo Acevedo Díaz y protesorero, doctor Milciades A. Vignati.
A continuación, el contralmirante Casal ocupó la presidencia, en ausencia del Padre Furlong, y después de agradecer las designaciones en nombre de la comisión directiva, declaró levantada la reunión.
El periodismo argentino, reflejo de las inquietudes nacionales, acogió con entusiasmo la aparición de esta nueva institución. “La Prensa”, de Buenos Aires, del 11 de octubre de 1956, en su editorial titulado: “Fomento de los estudios geográficos”, después de referirse a los empeños de nuestros antepasados por tan nobles especulaciones, terminaba con estas palabras: “Y ahora, como culminación de esos esfuerzos, que prosiguieron con ahínco y capacidad la Sociedad de Estudios Geográficos y el Instituto Geográfico Militar, ha surgido la Academia Argentina de Geografía, para vincular a los cultores de esta ciencia, fomentar sus estudios, divulgar los frutos de sus trabajos y crear en el pueblo el gusto por los conocimientos geográficos, acaso la base más sólida para estrechar la verdadera amistad entre los pueblos”.
Los ministerios de Guerra y Marina expresaron su beneplácito a esta corporación, brindándole, además su colaboración. El Instituto Antártico Argentino la ha incluido entre las entidades científicas consultoras. El Centro Argentino de Cartografía, al expresarle su adhesión, designó, representante permanente suyo ante ella, a la conocida profesora de Geografía señorita María Susana Donaldson. La Sociedad Geográfica Americana ha establecido estrecha relación con esta agrupación. El Instituto Cultural Israelí la ha considerado en su intercambio intelectual. Numerosas han sido las personas que han manifestado sus deseos de identificarse con la Academia.
Desde entonces hasta nuestros días, la Academia Nacional de Geografía ha honrado y valorado los principios y objetivos de su creación, desarrollando una importante actividad, de la que dan testimonio sus publicaciones como así también su destacada participación con el conjunto de actividades en relación con el saber geográfico y que fueron requeridas en distintos momentos de la vida nacional, en particular sobre temas tan transcendentes como los relativos a nuestros limites internacionales
El 3 de octubre de 1963 el poder Ejecutivo Nacional dictó el decreto Nº 8679 por el que declara acogida al régimen del decreto Ley Nº 4362/55 a la Academia Argentina de Geografía, constituida en Asociación Civil con personería jurídica, la que pasa a designarse desde entonces con el nombre de Academia Nacional de Geografía.
* Extraído de los Anales de la Academia Nacional de Geografía (Nro. 1- 1957).
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Sede de la Academia Nacional
de Geografía, en el barrio de Palermo.

Reunión realizada en el estudio del Doctor Raúl Molina el 5 de octubre de 1956,
día de la fundación de la Academia.

Padre Guillermo Furlong, S. J.
(1889 - 1974)
Primer Presidente

Ernesto Reguera Sierra.
(1912 - 1977)
Primer Secretario.


Rosa de los Vientos
Gherardo Mercator
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